domingo, 25 de abril de 2010

Siempre termino volviendo acá. Es como que no sé, por H o por B, este blog me termina 'llamando'. Es como más, no sé, como que da más para escribir que el otro. Bah, para escribir. Ponele. Para descargar pelotudeces. Porque claro, acá no me voy a escribir la vida porque no da, pero algo se puede; en el otro como que no, nada, como mucho fragmentos sueltos de cosas que escribo y que nadie entiende. Igual aunque posteará algo más que fragmentos, por ahi tampoco los entenderían, se quedarían en el "¿estas muy mal, no?" y no irían al meollo del asunto. Que ni yo sé cuál es, claro. Porque más allá de los motivos varios que tengo por lo que podría deprimirme, también soy mujer. Y como buena mujer soy bipolar, histerica, cambio de estado de ánimo como de bombacha (?) y así como en un momento puedo estar feliz de la vida hablando pelotudeces, al otro estoy hecha un bollo en el puf llorando como si el mundo se hubiera venido abajo. Y lo peor... es que cuando realmente puedo ver como todo lo que conforma mi mundo se cae, no lloro. No demuestro emoción alguna. Espero para descargar, sola. Sola. Es re triste llorar sola. Es como que necesitas que alguien te abrace y te diga 'no llores, todo va a estar bien'. Pero claro, si no me gusta que me vean llorar, me la tengo que bancar. Bue por qué hablaba de esto, no? Chau, me voy a almorzar.